El jamón Villarroya se caracteriza por ofrecer una experiencia sensorial única. Gracias a nuestro proceso de salado controlado y curación prolongada, conseguimos un perfil de sabor con bajo contenido en sal, matices dulces y una persistencia aromática que permanece en boca tras su degustación.
Punto de sal óptimo
La cantidad de sal se ajusta individualmente según el peso y conformación de cada pieza. Este control permite obtener jamones con un contenido en sal inferior a la media del mercado, potenciando el sabor natural de la carne curada.
Grasa infiltrada de calidad
La grasa infiltrada presenta coloración blanca brillante y textura untuosa. Al masticar, se funde aportando jugosidad y un bouquet aromático intenso que persiste tras la deglución. El veteado característico indica una correcta maduración de la pieza.